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jueves, 12 de febrero de 2026

La historia de por qué un CD dura 74 minutos - Beethoven

1. El origen del estándar

A finales de los años 70, dos grandes empresas, Sony y Philips, colaboraban para crear el disco compacto (CD). Inicialmente, Philips propuso un diámetro de 11,5 cm y una duración de 60 minutos, ya que consideraban que era suficiente para la mayoría de la música popular.


2. La intervención de Norio Ohga (y Beethoven)

El vicepresidente de Sony en ese momento era Norio Ohga, un ingeniero que además era músico y director de orquesta formado en Berlín. Ohga insistió en que el CD debía ser capaz de albergar la Novena Sinfonía de Beethoven sin interrupciones.


¿Por qué la Novena? Porque era, según Ohga, la obra más emblemática que una persona podía querer escuchar en casa. Si el CD no podía reproducirla entera, consideraba que el formato sería un fracaso para los amantes de la música clásica.


3. La versión de 74 minutos

Se tomó como referencia la grabación más larga disponible en ese momento: la interpretación de la Novena Sinfonía dirigida por Wilhelm Furtwängler en el Festival de Bayreuth de 1951. Esta versión duraba exactamente 74 minutos. Para que cupiera, se aumentó el diámetro del disco a 12 cm, que es el que conocemos hoy.


4. El desenlace

Ohga, que más tarde se convertiría en presidente de Sony y director de la Orquesta Filarmónica de Tokio, logró imponer su criterio. El resto es historia: el CD se convirtió en el estándar global y durante décadas los 74 minutos fueron el límite máximo de los discos compactos.


¿Lo dudas?: Beethoven: Symphony No. 9 | Daniel Barenboim & the West-Eastern Divan Orchestra (complete symphony)   https://www.youtube.com/watch?v=HljSXSm6v9M&list=RDHljSXSm6v9M&start_radio=1


lunes, 19 de septiembre de 2011

Chiste-anecdota: Un cafecito (ANÉCDOTA CON LECCIÓN DE VIDA)

En la facultad de Medicina, el profesor se dirige a un alumno y le pregunta:
- Cuántos riñones tenemos?
- Cuatro! - responde el alumno.
- Cuatro? - replica el profesor, arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos.
- Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en la sala - le ordena el profesor a su auxiliar.
- Y para mí un cafecito! - replicó el alumno al auxiliar del maestro.
El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala. El alumno era el humorista Aparício Torelly, conocido como el Barón de Itararé (1895-1971)
Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro:
- Usted me preguntó cuántos riñones 'tenemos'. Tenemos cuatro: dos míos y dos suyos. Porque 'tenemos' es una expresión usada para el plural. Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto.

domingo, 10 de abril de 2011

Anecdotas de Albert Einstein (1879 - 1955).

Premio Nóbel de Física en 1921, gozó de una rapidez mental propia del más genial de los humoristas:


*1*

Un periodista le preguntó a Einstein:
- ¿Me puede Ud. explicar la Ley de la Relatividad?
Einstein le contestó:
- ¿Me puede Ud. explicar cómo se fríe un huevo?
El periodista lo miró extrañado contestandole:
- Pues sí, sí que puedo.
A lo cual Einstein replicó:
- Bien, pues hágalo, pero imaginando que yo no se lo que es un huevo, ni una sartén, ni el aceite, ni el fuego.

*2*

Durante el nazismo, Einstein, a causa de ser judío, debió de soportar una guerra en su contra urdida con el fin de desprestigiar sus investigaciones. Uno de estos intentos se dio cuando se compilaron las opiniones de 100 científicos que contradecían las suyas, y que se editaron en un libro llamado 'Cien autores en contra de Einstein'.
Cuando se enteró del hecho, Einstein comentó:
-
¿Por qué cien? Si estuviese errado haría falta solo uno.

*3*

En una conferencia que Einstein dio en un Colegio de Francia, el escritor Paul Valery le preguntó:
- Profesor Einstein, cuando tiene una idea original, ¿qué hace? ¿La anota en un cuaderno o en una hoja suelta?
A lo que Einstein respondió:
-
Cuando tengo una idea original no se me olvida.

*4*

Einstein tuvo tres nacionalidades: alemana, suiza y estadounidense. Al final de su vida, un periodista le preguntó qué posibles repercusiones habían tenido sobre su fama estos cambios.
Einstein respondió:
- Si mis teorías hubieran resultado falsas, los estadounidenses habrían dicho que yo era un físico suizo, los suizos que era un científico alemán, y los alemanes que era un astrónomo judío.

*5*

En 1919 Einstein fue invitado por el inglés lord Haldane a compartir una velada con diferentes personalidades. Entre éstas había un aristócrata muy interesado en los trabajos del físico. Tras una larga conversación, el inglés explicó a Einstein que había perdido recientemente a su mayordomo y que aún no había encontrado un sustituto.
- La raya del pantalón la he tenido que hacer yo mismo, y el planchado me ha costado casi dos horas.
A lo que Einstein comentó:
- Qué me va a contar a mi. ¿Ve usted estas arrugas de mi pantalón? Pues he tardado casi cinco años en conseguirlas.

*6*

En una reunión social, Marilyn Monroe se cruzó con Einstein y ella le sugirió lo siguiente:
- ¿Qué dice, profesor, deberíamos casarnos y tener un hijo juntos? ¿Se imagina un bebé con mi belleza y con su inteligencia?.
Einstein, muy seriamente, le respondió:
-
Desafortunadamente temo que el experimento podría salir a la inversa, y terminaríamos teniendo un hijo con mi belleza y con su inteligencia.

*7*

Se cuenta que en una reunión social Einstein coincidió con el actor Charles Chaplin. En el transcurso de la conversación, Einstein le dijo a Chaplin:
- Lo que he admirado siempre de usted es que su arte es universal; todo el mundo le comprende y le admira.
A lo que Chaplin respondió:
- Lo suyo es mucho más digno de respeto: todo el mundo lo admira y prácticamente nadie lo comprende.

*8*

Por último, uno de los chistes favoritos que Einstein relatara en reuniones con políticos y científicos. Se cuenta que en los años 20, cuando Albert Einstein empezaba a ser conocido por su Teoría de la Relatividad, era con frecuencia solicitado por las universidades para dar conferencias, pero dado que no le gustaba conducir y sin embargo el coche le resultaba muy cómodo para sus desplazamientos, contrató los servicios de un chofer. Tras varios días de viaje, Einstein le comentó al chofer lo aburrido que era repetir lo mismo una y otra vez.
- Si quiere - le dijo el chofer - lo puedo sustituir por una noche. He oído su conferencia tantas veces que la puedo recitar palabra por palabra.
Einstein estuvo de acuerdo, y antes de llegar al siguiente lugar, intercambiaron sus ropas y Einstein se puso al volante.
Llegaron a la sala donde se iba a celebrar el evento, y como ninguno de los académicos presentes conocía a Einstein, no se descubrió la farsa.
El chofer expuso la conferencia que había oído repetir tantas veces a Einstein. Al final, un profesor en la audiencia le hizo una pregunta.
Por supuesto el chofer no tenía ni idea de cuál podía ser la respuesta, sin embargo tuvo una chispa de inspiración y le contestó:
- Bueno, lo cierto es que la pregunta que me hace es tan sencilla, que dejaré que se la responda la persona que se encuentra al final de la sala... que es mi chofer.