martes, 30 de junio de 2026

El libro del año en Japón

El psicólogo *Hideki Wada* publicó un libro titulado *“La pared de los 80 años”*. 

Tan pronto como fue lanzado, el libro superó las 500.000 copias vendidas, convirtiéndose en el libro más vendido del momento. 

Si esta tendencia continúa, las ventas deberían superar 1 millón de copias, convirtiéndose en el libro del año en Japón.

El Dr. Wada, de 61 años, es un médico especializado en enfermedades mentales en ancianos. Él condensó *los secretos de una vida “afortunada” para los jóvenes de 80 años en 44 frases, listadas a continuación:*

 * *Continúa caminando.*

 * *Cuando estés enfadado, respira profundamente.*

 * *Haz suficiente ejercicio para que tu cuerpo no se endurezca.*

 * *Bebe más agua al usar aire acondicionado en verano.*

 * *Cuanto más mastiques, más activos estarán tu cerebro y tu cuerpo.*

 * *La pérdida de memoria no se debe a la edad, sino a la falta de uso del cerebro.*

 * *No hay necesidad de tomar demasiada medicación.*

 * *No es necesario reducir excesivamente la presión arterial y el azúcar.*

 * *Estar solo no es soledad; es pasar el tiempo en paz.*

 * *La pereza no es motivo de vergüenza.*

 * *No es necesario gastar dinero en un carné de conducir (hay una campaña en Japón para que los ancianos devuelvan sus permisos).*

 * *Haz lo que quieras; no hagas lo que no te gusta.*

 * *Los deseos naturales permanecen incluso en la vejez.*

 * *En cualquier caso, no te quedes sentado en casa todo el tiempo.*

 * *Come lo que quieras; un poco de sobrepeso es mejor.*

 * *Haz todo con cuidado.*

 * *No te involucres con personas que no te agradan.*

 * *No veas la televisión todo el tiempo.*

 * *“Cuando el coche llega a la montaña, el camino aparece”: esta es la frase mágica de la felicidad para los ancianos.*

 * *Come frutas y ensaladas frescas.*

 * *El tiempo de baño no debe superar los 10 minutos.*

 * *Si no puedes dormir, no te obligues.*

 * *Las actividades que traen alegría aumentan la actividad cerebral.*

 * *Di lo que sientes; no pienses demasiado.*

 * *Encuentra un “médico de familia” lo antes posible.*

 * *A veces, cambiar de opinión está bien.*

 * *Si dejas de aprender, envejeces.*

 * *No desees la fama; lo que tienes ya es suficiente.*

 * *Cuanto más difícil es algo, más interesante se vuelve.*

 * *Tomar el sol trae felicidad.*

 * *Haz cosas que beneficien a los demás.*

 * *Pasa el día de hoy con tranquilidad.*

 * *El deseo es la clave para la longevidad.*

 * *Vive con alegría.*

 * *Respira con ligereza.*

 * *Los principios de la vida están en tus propias manos.*

 * *Acepta todo en paz.*

 * *Las personas alegres son amadas por todos.*

 * *Una sonrisa trae buenas energías.*

Con la perspectiva correcta y hábitos diarios saludables, los años después de los 60 pueden ser los más gratificantes de la vida.

*Comparte esto con todos los “jóvenes de edad avanzada” que conozcas.* 

5 chistes cortos

 1. El hombre que se quejaba de su memoria

Un señor va al médico muy preocupado:

— Doctor, tengo un problema gravísimo de memoria. Me olvido de todo. ¿Qué puedo hacer?

El médico le dice:

— Bueno, cuénteme desde cuándo tiene este problema.

El hombre responde:

— ¿Qué problema?

— El de la memoria.

— ¿Acaso tengo problemas de memoria? —dice el hombre extrañado.

— Sí, me acaba de decir que se le olvida todo —responde el médico.

— No me acuerdo de haber dicho eso —contesta el paciente.

— Entonces, ¿para qué vino a la consulta? —pregunta el doctor.

— No lo sé, se me olvidó.

Al final, el médico le receta una medicación. A la semana, el hombre vuelve.

— Doctor, esos comprimidos que me recetó…

— ¿Sí? ¿Le hicieron efecto?

— No lo sé, doctor. Es que perdí el papel donde las anoté y no sé para qué eran.


2. El electricista novato

Un electricista va a arreglar un problema en una casa. La señora le dice:

— Mire, el interruptor del pasillo no funciona, pero el del salón sí.

El electricista empieza a revisar, corta la luz, manipula cables, y después de una hora le dice a la señora:

— Ya está, señora, puede probar.

La señora enciende el interruptor del pasillo y se prende la luz del salón. Enciende el del salón y se apaga la tele. La señora, extrañada, le dice:

— Oiga, ¿y esto?

El electricista, muy serio, le responde:

— No se preocupe, señora, es la nueva tecnología “circuito sorpresa”. Ahora cada vez que encienda una luz, otra cosa hará algo diferente. Es más divertido.

La señora lo mira y dice:

— ¿Y cuánto le debo?

— Nada, señora. El espectáculo ha sido por mi cuenta.


3. Jaimito en el colegio (el clásico pero bien contado)

La maestra le pregunta a Jaimito:

— Jaimito, si en una mano tengo 8 naranjas y en la otra 6, ¿qué tengo?

Jaimito responde sin dudar:

— Unas manos enormes, señorita.

La maestra se enfada y le dice:

— No, Jaimito. Tienes 14 naranjas en total. Ahora dime, si cojo esas 14 naranjas y las reparto entre 7 niños, ¿cuántas naranjas le tocan a cada uno?

— ¡Un lío padre, señorita! Porque primero habría que comprar las naranjas y luego buscarlos a los niños, y para cuando los encuentre, las naranjas ya se habrán podrido.

La maestra, desesperada, le dice:

— Jaimito, vete al rincón de pensar.

Jaimito se va, y al rato la maestra lo oye murmurando:

— "Si tuviera 14 naranjas y 7 niños… mejor me como yo las 14 y les digo que no había nada".


4. El turista en Escocia

Un turista llega a un pequeño pueblo de Escocia y entra en un pub. Ve a un viejo sentado en la barra con una oveja a sus pies. El turista le pregunta:

— Disculpe, ¿por qué tiene una oveja aquí?

El viejo escocés le responde con su acento:

— Porque es mi perro guía.

— ¿Perro guía? ¡Pero si es una oveja!

— Ya, lo sé. Pero la empresa de perros guía me envió a este pastor alemán. y total, para no discutir, le puse el bozal al pastor y ahora la oveja me guía a mí. Lo que pasa es que la oveja no ve muy bien, así que a veces nos perdemos.

— ¿Y por qué no se compra un perro de verdad?

— Es que en Escocia los perros son muy caros. En cambio, las ovejas… las ovejas las regalan si les prometes no contarlo.

El turista, confundido, pide una cerveza. Al pagar, le dice al viejo:

— Oiga, y ¿la oveja toma algo?

— No, ella conduce.


5. El médico y el paciente hipocondríaco

Un paciente entra en la consulta del médico y le dice:

— Doctor, doctor, creo que tengo el síndrome de Alicia en el País de las Maravillas.

— ¿Por qué lo cree? —pregunta el doctor.

— Porque unas veces me veo muy grande, otras muy pequeño, y además todo me parece más raro de lo que es.

— Mire —dice el doctor—, eso no es ningún síndrome. Eso le pasa por mirarse en la cuchara cóncava del café. Pero cuénteme más. ¿Tiene algún otro síntoma?

— Sí, doctor. Creo que también tengo el síndrome de la pierna inquieta. Me pasa que por las noches no puedo dejar de mover la pierna.

— ¿La derecha o la izquierda?

— Las dos.

— Eso no es el síndrome de la pierna inquieta, amigo. Eso es que se olvida de mear antes de acostarse.

— Ah, tiene razón… ¿Y cree que pueda tener también el síndrome de Estocolmo?

— ¿Por qué? ¿Acaso ha sido secuestrado?

— No, pero es que me cae muy bien mi secuestrador imaginario.

El médico suspira y le receta un placebo. A la semana, el paciente vuelve:

— Doctor, el placebo no me hizo nada. Pero tengo otro problema: creo que he desarrollado el síndrome del impostor.

— ¿Por qué?

— Porque me hago pasar por paciente para que me den cita, y en realidad soy el psiquiatra de al lado.



viernes, 1 de mayo de 2026

Los Cinco Minutos del Espíritu Santo

Espíritu Santo es el silencioso artista del mundo.

Los que queremos vivir en su presencia no podemos ignorar su obra. Tenemos que contemplar lo que el Espíritu Santo siembra en nuestra familia, en nuestro barrio, en el mundo, en todas partes, aun en aquellos que no tienen fe. ¿Qué aportamos con nuestro pesimismo? Mejor aportemos ideas y acciones positivas, sabiendo que nada es inútil. Pero si permanentemente estamos mirando y destacando lo negativo, llega un momento en que se nos cierran los ojos y somos incapaces de valorar las cosas buenas que hace Dios.


El Espíritu Santo nos invita también a descubrir los signos de esperanza que hay a nuestro alrededor. No todo está podrido, porque el Espíritu Santo actúa siempre y en todas partes. Aun a pesar del rechazo de los hombres, él siempre se las ingenia para provocar algo bueno donde todo parece perdido.


Una persona llena del Espíritu ayuda a los demás a descubrir y alentar los signos de esperanza. De hecho, eso es lo que hizo Juan Pablo II en su carta sobre el tercer Milenio:


Es necesario que se estimen y profundicen los signos de esperanza. a pesar de las sombras que frecuentemente los esconden a nuestros ojos  (TMA 46).


Ojalá cada uno de nosotros pueda reconocer lo que ha sembrado el Espíritu Santo en sus amigos, en sus vecinos, en su lugar de trabajo, en su comunidad; y sea capaz de fomentar esos signos de esperanza con palabras de aliento y de estímulo.


Podemos hacer mucho bien si somos capaces de descubrir y de estimular las cosas buenas que hay a nuestro alrededor. 


Nadie nos ha pedido que gastemos la vida mirando las sombras, sino que nos desvivamos por alimentar la luz.

Ven Espíritu Santo Ven