viernes, 1 de mayo de 2026

Los Cinco Minutos del Espíritu Santo

Espíritu Santo es el silencioso artista del mundo.

Los que queremos vivir en su presencia no podemos ignorar su obra. Tenemos que contemplar lo que el Espíritu Santo siembra en nuestra familia, en nuestro barrio, en el mundo, en todas partes, aun en aquellos que no tienen fe. ¿Qué aportamos con nuestro pesimismo? Mejor aportemos ideas y acciones positivas, sabiendo que nada es inútil. Pero si permanentemente estamos mirando y destacando lo negativo, llega un momento en que se nos cierran los ojos y somos incapaces de valorar las cosas buenas que hace Dios.


El Espíritu Santo nos invita también a descubrir los signos de esperanza que hay a nuestro alrededor. No todo está podrido, porque el Espíritu Santo actúa siempre y en todas partes. Aun a pesar del rechazo de los hombres, él siempre se las ingenia para provocar algo bueno donde todo parece perdido.


Una persona llena del Espíritu ayuda a los demás a descubrir y alentar los signos de esperanza. De hecho, eso es lo que hizo Juan Pablo II en su carta sobre el tercer Milenio:


Es necesario que se estimen y profundicen los signos de esperanza. a pesar de las sombras que frecuentemente los esconden a nuestros ojos  (TMA 46).


Ojalá cada uno de nosotros pueda reconocer lo que ha sembrado el Espíritu Santo en sus amigos, en sus vecinos, en su lugar de trabajo, en su comunidad; y sea capaz de fomentar esos signos de esperanza con palabras de aliento y de estímulo.


Podemos hacer mucho bien si somos capaces de descubrir y de estimular las cosas buenas que hay a nuestro alrededor. 


Nadie nos ha pedido que gastemos la vida mirando las sombras, sino que nos desvivamos por alimentar la luz.

Ven Espíritu Santo Ven

domingo, 26 de abril de 2026

Que le pediría a Dios

🌿. Les comparto esto que me encantó:

....Si Dios me preguntara qué quiero para este día… tal vez me quedaría callad@ un momento. 
Porque pedir, puedo pedir mucho. 

   Una lista larga :
salud, calma, trabajo, que mis hijos, mi espos@, mis nietos, yernos, nueras y mis amigos estén bien. 
Que me duela menos el cuerpo, que no falte el pan, que el corazón aguante.

   Pero luego pensaría que muchas de esas cosas El ya me las da sin que yo las nombre. 
El aire. La mañana. Un sorbo de café caliente. El simple privilegio de despertar. Entonces creo que no pediría nada material.

   Creo que le pediría perdón. Perdón por no saber disfrutar lo que ya tengo. Perdón por vivir corriendo, como si la vida fuera una deuda y no un regalo. Perdón por olvidar a veces el motivo por el que fui cread@ : 
amar, cuidar, dar, agradecer.

   Le pediría perdón por fallar como ser humano. Por volverme dur@ cuando debía ser suave. Por guardar rencores. Por exigirle a la vida más de lo que abrazo, lo que llega. 
Por convertir el cansancio en amargura. 
Por permitir que el miedo me quite ternura.

   Le pediría perdón porque como humanidad nos desviamos del camino. Porque cambiamos la compasión por competencia, la humildad por apariencia, el amor por orgullo.

   Y tal vez, con voz bajita, también le diría: "Perdón porque se me olvida vivir bonito." 
Porque se me olvida mirar el cielo. Porque me cuesta agradecer lo pequeño. Porque a veces espero grandes milagros cuando ya estoy parado dentro de uno.

   Y después de pedir perdón… sólo le agradecería: 
Por este día. 
Por esta oportunidad. 
Por seguir creyendo en mí aunque yo a veces no lo haga.

   Porque mientras respire, todavía puedo aprender.
Aprender a vivir más lento. 
A amar más suave. 
A agradecer más seguido.

   Y eso… eso ya es suficiente para hoy.
                                  🌿


 

sábado, 7 de marzo de 2026

2 Chistes

El cura, el pastor y el rabino
Un cura, un pastor evangélico y un rabino están discutiendo sobre cuál
es la mejor forma de repartir el dinero de la limosna entre Dios y ellos.

El cura dice:
—Yo trazo un círculo en el suelo y tiro las monedas al aire. Las que
caen dentro del círculo son para Dios, las que caen fuera son para mí.

El pastor replica:
—Eso es muy complicado. Yo trazo una línea en el suelo y tiro las
monedas. Las que caen a la derecha son para Dios, las que caen a la
izquierda son para mí.

El rabino los mira y dice:
—Yo hago algo mucho más sencillo: tiro todo el dinero al aire. Lo que
Dios atrapa es para Él, lo que cae al suelo es para mí.

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El hombre que quería ser bombero
Un hombre va a una entrevista para ser bombero. El capitán le dice:

—Para ser bombero, primero debe pasar una prueba de valentía. Aquí tiene
una llave. Al fondo del pasillo hay una puerta con un letrero que dice
"Prohibido pasar". Abra esa puerta, entre y regrese. Luego hablamos.

El hombre camina hacia la puerta, la abre y entra. Al otro lado ve una
habitación oscura. De repente, la puerta se cierra de golpe y escucha
una voz escalofriante:

—¡Soy el diablo! ¡Llevo 100 años encerrado aquí y necesito un alma para
escapar!

El hombre, temblando, grita:
—¿El diablo? ¡Yo solo vine a la entrevista para bombero!

El diablo ríe y dice:
—No importa. Si pierdes, me quedo con tu alma. Pero si ganas, te dejo
ir. Te propongo un juego: yo te haré una pregunta, y si respondes mal,
pierdes. ¿Aceptas?

El hombre, aterrado, asiente. El diablo pregunta:
—¿Cómo se llama el hijo de la hermana de tu madre, pero que no es tu primo?

El hombre piensa un momento y dice:
—Fácil: es mi hermano.

El diablo se queda en silencio, abre la puerta y dice:
—Tienes suerte. Vete.

El hombre sale corriendo, llega donde el capitán y le cuenta todo. El
capitán lo mira y dice:
—¡Felicitaciones! Has pasado la prueba. Pero una cosa… ¿cómo supiste la
respuesta?

El hombre responde:
—Bueno, mi madre es hermana de mi tía, así que el hijo de la hermana de
mi madre es mi propio hermano.

El capitán asiente y dice:
—Impresionante. Pero el diablo… ¿de verdad te preguntó eso?

El hombre dice:
—No, en realidad me preguntó: "¿Cuál es la capital de Islandia?" y yo
respondí "No sé". Y entonces me dijo: "Fallaste, te quedas conmigo". Y
yo grité: "¡Pero si ni siquiera me diste tiempo de pensar!" Y él dijo:
"Bueno, te daré otra oportunidad: ¿cómo se llama el hijo de la hermana
de tu madre que no es tu primo?". Y entonces sí supe la respuesta.

El capitán lo mira confundido:
—Pero… ¿entonces el diablo sí te dejó ir?

El hombre sonríe:
—Sí, porque le expliqué todo el árbol genealógico y se aburrió.