viernes, 27 de septiembre de 2019

LA COHERENCIA, excelente lectura


El semáforo se puso amarillo justo cuando él iba a cruzar en su
automóvil y, como era de esperar, hizo lo correcto, se detuvo en la
línea de paso para los peatones, a pesar de que podría haber rebasado la
luz roja, acelerando a través de la intersección.

La mujer que estaba en el automóvil detrás de él estaba furiosa.
Le tocó la bocina por un largo rato e hizo comentarios negativos y
vulgares en alta voz, ya que por culpa suya no pudo avanzar a través de
la intersección... y para colmo, se le cayó el celular y se le corrió el
maquillaje.

En medio de su pataleta, oyó que alguien le tocaba el cristal de su
lado. Allí, parado junto a ella, estaba un agente mirándola muy seriamente.

El oficial le ordenó salir de su coche con las manos arriba, y la llevó
a la comisaría donde la revisaron de arriba abajo, le tomaron fotos, las
huellas dactilares y la pusieron en una celda.

Después de un par de horas, un agente se acercó a la celda y abrió la
puerta.

La señora fue escoltada hasta el mostrador, donde el agente que la
detuvo estaba esperando con sus efectos personales.

- Señora, lamento mucho este error —le explicó Maruo Castro, el agente–.

Le mandé bajar mientras usted se encontraba tocando la bocina
fuertemente, queriendo pasarle por encima al automóvil del frente,
maldiciendo, gritando improperios y diciendo palabras soeces.
Mientras la observaba, me percaté de que:

- De su retrovisor cuelga un rosario.
- Su auto tiene una calcomanía que dice: "Jesús te ama".
- Su patente tiene un borde que dice "Amor y paz".
- En la parte de atrás hay una oblea que dice "La paciencia es la madre
de las virtudes".
- Otra calcomanía que dice: "Practica la meditación".
- Y, finalmente, la imagen que dice: "Respeta al projimo"

¡Como es de imaginarse... supuse que el auto era robado!
 
Esta historia muestra la importancia de ser coherentes entre lo que
pensamos, lo que creemos, lo que decimos, y lo que hacemos.

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